Este plato requiere controlar la calidad del almidón y el contenido de grasa de la salsa.
Almidón resistente: después de cocer las patatas, si se dejan enfriar (lo que suele ocurrir antes de guisarlas en salsa), parte del almidón se convierte en almidón resistente. Esto reduce el índice glucémico y favorece la salud intestinal.
Control del contenido de grasa: La salsa de nata es rica en grasas saturadas. Se recomienda utilizar nata baja en grasa o sustituirla parcialmente por leche o caldo para controlar el contenido total de grasa.
Conservación de los nutrientes: Cocinar las patatas en salsa evita que se pierdan las vitaminas hidrosolubles (como ocurre al hervirlas).
Absorción de calcio: La nata es una fuente de calcio.

